BUENOS AIRES TIENE ESE SWING

PRÁCTICAS DE SWING CON SWING CITY
DOMINGOS DE 20:30 A 23:30 EN VERA 574 - CIUDAD DE BUENOS AIRES

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Ni piercings, ni tatuajes, ni música electrónica. Ser rebelde, hoy, es bailar jazz tradicional. Al menos, para un grupo de jóvenes que se calza pantalones de tiro muy alto y organiza las fiestas Lindy Hop. Humphrey Inzillo

A mediados de los ‘90, la aparición de grupos como Cherry Poppin Daddies , los Squirrell Nut Zippers o la big band del exStray Cats, Brian Setzer , provocó, en los Estados Unidos, el auge revivalista del Neo-Swing. Se trata de grupos que con una estética anclada en los ‘40 y los ‘50, pero con un sonidoaggiornado, ganaron cierto espacio en las pantallas de MTV y provocaron el regreso del swing a las pistas de baile. En Buenos Aires, cada vez son más los jóvenes que recogen el guante de la tradición y aprenden a bailar swing y jazz tradicional.

Todos los Domingos, en el Swing Club (Vera 574), Manuel Bicain, EugneiaDella Latta y Mariel Gastiarena coordinan las Noches de Swing, fiestas de swing organizadas por bailarines, para bailarines. Se trata de encuentros semanales, didácticos (Hay clase para principiantes!), que concluyen en un baile jazzístico a la vieja usanza. Unto con Juan Villafañe también organizaron el Buenos Aires SWINGIN Festival, que congregó a 200 bailarines. Las entradas se agotaron con una semana de anticipación y el evento contó con la presencia, en vivo, de la orquesta BrazoFuerte All Stars.

Juan Ignacio empezó a bailar a los 16 años. "A esa edad, yo escuchaba otro tipo de música, nada que ver. Cuando escuché por primera vez una banda de swing me rompió la cabeza. Me pareció mucho más rebelde y fuera de lo común que la música que escuchaba.

Es raro, pero hoy tener tatuajes, piercings, el pelo de colores ya no es ser rebelde o diferente...¡ser diferente es escuchar Jazz Tradicional!", anuncia.

El pimer grupo de swing que escuchó en su vida fue Cherry Poppin' Daddies. "Creo que a mí como a todos los que bailamos hace un tiempo, lo primero que nos pego fue el Neo Swing – cuenta-. Específicamente, el video de Zoot Suit Riot, que rotaba en MTV. Cuando lo ví, quedé enganchado automáticamente. Conseguí el CD, lo escuché entero y dije '¡Quiero a aprender a bailar esto ya!'. Pero hoy en día no cambio a Duke Ellington o a Count Basie por nada en el mundo. Por otro lado, hubo una película que también nos influenció muchísimo. El título en inglés es Swing Kids, y acá la tradujeron como Los Últimos Rebeldes. Es la historia de unos jóvenes que escuchaban Jazz (música de negros) en la época de la Alemania Nazi. Además de tener un argumento interesante, tiene buenas escenas de baile y una banda de sonido inmejorable".

El fenómeno swing en Buenos Aires es comparable (en escala, lógicamente) al de las milongas. Es un revival, donde la sangre joven y entusiasta abreva en los sonidos (y en los movimientos) de la tradición. Claro que las ofertas, son bien distintas: "Para ir a bailar tango tenés miles de lugares, para bailar salsa o rock también. Pero para bailar Swing no había", relata Juani.

Los encuentros del Swing Club, además de las clases de baile, incluían bandas en vivo, proyección de videos y shows de baile. "En el Swing Club, generamos un lugar de referencia, pura y exclusivamente para bailar swing. Algo que un tiempo atrás, era impensable", se entusiasma Manuel. Y aunque la edad promedio de sus alumnos ronda los 25 años, reconoce a varios adolescentes y, también, a "gente grande", que se acerca con aires nostálgicos. "Es inevitable. Esta música contagia, te hace bailar aunque no quieras. Una vez que te 'entró', cada vez que escuchás la música, los pies se te mueven solos. A diferencia de otros bailes sociales, el Lindy Hop es pura energía, es diversión, es desenfreno. En el momento que estás bailando, te olvidas de todo, solamente existe tu compañera de baile y la música. Ese momento es inigualable", sostiene el joven profesor.

Aunque muchos van a bailar con la misma ropa con la que irían a un boliche, muchos eligen lookearse con ropa de época. Pantalones de tiro alto (¡Muy alto!) y tiradores para ellos. Polleras o pantalones de tiro (¡También muy alto!) para ellas. La mayoría de las tiendas “especializadas” ofrece prendas ligadas a estéticas similares: rockabilly o garage. La solución, entonces, es recorrer ferias americanas, o bien recurrir a alguna vieja modista de barrio. “A los más fanáticos nos gusta la ropa de época, porque genera muy buenos efectos visuales en el baile”, dice Juani. Y agrega: “También pueden aparecer boinas o sombreros, que están muy buenos, pero complican el baile”. Los zapatos son los clásicos combinados, en negro y blanco, similares a los que usan los tangueros, con la diferencia de que éstos tienen el taco más bajo.

Juani (y su compañera Candela Mendez) , Manuel y Mariel, junto a otras parejas de baile, realizan habitualmente performances en fiestas y eventos. "La reacción del público es excelente. La gente se queda muy sorprendida. Y además es música que de una manera u otra todos conocen, aunque no se den cuenta. En todos los programas de televisión, en publicidades y en los dibujos animados, suena el swing. Cuando escuchan la música y al mismo tiempo ven el baile es como que inmediatamente reconocen lo que hacemos, como si ya lo hubiesen visto en otro lado, en otro momento y les trae un recuerdo o algo así", explica Juani.

El grupo también participó en el histórico en el festival de Jazz de Buenos Aires. “Fue genial. Nosotros solemos ir seguido al ciclo, a ver a las bandas de Jazz que nos gustan. Fue una gran satisfacción participar en un evento tan importante, el año pasado, con tanta gente como espectadora y compartiendo el escenario con músicos tan reconocidos. Es muy lindo estar en el escenario de un lugar donde nosotros fuimos tantas veces espectadores”, aseguran.

Si bien todavía no existe un circuito como el de las milongas, o la salsa, con ofertas para bailar todos los días de la semana, los bailarines porteños de swing están intentando generarlo. Serán unas quinientas personas que, de a poco, van contagiando su pasión y su destreza en el arte de bailar esa vieja magia negra.


Nota extraida de http://www.ciudad.com.ar/ar/AR_Nota_2005/0,3813,2971,00.asp